La historia detrás de la canción
Esta es la canción más rápida y gamberra del disco. Un homenaje a esa heroína silenciosa que trabaja sin descanso bajo nosotros: la suspensión.
Mientras el neumático se lleva toda la fama del agarre, es ella la que permite que esa fricción se aplique una y otra vez, dándonos la confianza para exigirle más a la moto en cada curva.
Es un “gracias” cantado a gritos por todos esos baches que no vimos, por esos imprevistos que te comes sin avisar y que ella absorbe sin queja, salvándote de un rebote feo o de salir por peteneras.
En el fondo es eso: una canción divertida para una pieza de ingeniería que, casi sin que la mires, te salva el pellejo cada día.