La historia detrás de la canción
Esta no es una canción fácil, pero sentía que era necesaria. Es un intento de poner en palabras algo que siempre me acompaña en la carretera: la conciencia de que toda gran recompensa conlleva un riesgo.
En el sueño perfecto que es un viaje en moto, entre la potencia del motor y la dureza del asfalto, olvidamos a veces una verdad simple: nosotros somos el chasis. Somos la parte frágil de la ecuación.
No siempre hay segundas oportunidades. Esa vulnerabilidad nos une a todos los que rodamos.
Pero no se trata de miedo ni de buscar adrenalina. Se trata de algo más profundo y maduro: respeto. Respeto a la máquina, a la carretera y, sobre todo, a la vida. Solo desde esa conciencia podemos disfrutar de verdad.